lunes, 8 de diciembre de 2014

Tipos de Líderes P.1

¿Cómo te catalogaría la gente que te conoce si tuvieran que describirte en tu faceta de líder? ¿Serás un buen líder? O simplemente, ¿te verán como a un líder?

Dentro de las filosóficas conversaciones sobre gestión y empresas surge siempre la inevitable necesidad de ser y/o transformarse en un gran líder. Es políticamente incorrecto pensar en uno mismo como una persona sin liderazgo.

Sin embargo, el error no radica en cuestionar la necesidad de ser o no un líder. Yo estoy de acuerdo con que todos nosotros tenemos que desarrollar las habilidades de un líder.
Un verdadero Líder tiene las 3
Dimensiones bien desarrolladas:
- Estratégica - Ejecutiva - Líder

El verdadero error radica en lo que se entiende por ser un Líder. Es allí donde surgen las discusiones. Lamentablemente, la mayoría de personas, que no entienden mucho de liderazgo, obtienen la definición de "Líder" desde el reflejo de sus espejos. Este simple acto de egoísmo y narcisismo va en contra de la definición misma de lo que es ser un verdadero líder. Definición que está abierta para todos nosotros.

En el artículo "Liderazgo, ¿se nace o se hace?" (Léelo aquí) se exploran estas definiciones en profundidad, pero también se detallan las 3 Dimensiones de un Líder.

1) Dimensión Estratégica: La capacidad para obtener resultados
2) Dimensión Ejecutiva: La capacidad de generar eficiencia y aprendizaje
3) Dimensión de Líder: La capacidad de generar Unidad alrededor de principios éticos y de servicio

Para ser considerado un verdadero líder, uno debe desarrollar las tres dimensiones a un grado razonable, pero especialmente la tercera.

La buena noticia es que, con más o menos talento, todas las personas pueden ser perfectamente competentes en todas estas dimensiones. La Dimensión de Líder se debe trabajar profunda y diariamente desde la perspectiva de la ética - ser personas correctas que predican con el ejemplo - y del servicio - un líder está al servicio de su equipo y de las demás personas.

Sin embargo, algunas personas no logran desarrollarlas correctamente, generando varios tipos de líderes.

Lo más importante es ser capaces de reconocer qué tipo de líderes somos, de manera tal que reflexionemos profundamente sobre aquello en lo que tenemos que cambiar, para así, redireccionar nuestras vidas hacia el éxito real.

Los Líderes Negativos

Mis escritos sobre liderazgo están basados en mi experiencia personal y en la lectura de numerosos autores. Los puntos de vista de Pablo Ferreiro y Manuel Alcázar en su libro "Gobierno de Personas en la Organización" y que, a su vez, están basados en los escritos de Juan Antonio Pérez López del IESE, son los que más profundamente han influido sobre mi pensar. Recomiendo altamente su lectura.


El Suertudo: 
Es común en las empresas familiares y en algunas empresas multinacionales que recién comienzan operaciones, encontrarse con este tipo de líderes. Lo usual es que estén allí y la gran mayoría de personas se pregunta "¡cómo hizo este individuo para obtener esa posición!". 

Lo típico es que haya llegado allí por ser hijo del dueño, cuñado del Gerente General o tener algún tipo de deuda a favor con un director de la empresa. 

Se trata de personas mediocres e incompetentes, que hacen todo mal y no tienen ni la capacidad ni las ganas para hacerlo bien. Al tener las 3 dimensiones poco desarrolladas, su ética también está en nivel de incompetencia, por lo que no dudan en maltratar a la gente, en aprovecharse de los demás y en caer en corrupción. 

Lo mejor con ellos es sacarlos de la organización o ubicarlos donde no tengan ningún tipo de influencia.

El Tirano: 
Es habitual encontrarlo en las áreas comerciales, aunque pueden estar en cualquier lado. 

Yo conocí un tipo como estos en la Gerencia Comercial de una empresa del rubro financiero. Su nombre era Juan José. 

Una vez, conversando con una de sus Ejecutivas de Ventas, me contó una historia en la cual este señor - cuya frase típica era "somos vendedores y vivimos de las ventas; cómo se consigan, da lo mismo, lo que importa es el cheque" - amenazó con despedir a una chica si es que no coqueteaba con un potencial cliente importante y le hacía el juego de la seducción. 

Ese cliente era conocido por este tipo de cosas y Juan José no dudó un segundo en "aprovechar" esa debilidad para cerrar un negocio. Cuando la chica denunció a Juan José, no fue respaldada por la empresa. 

Dicen que la respuesta del Gerente General fue: "Juan José ha generado crecimiento en ventas de 15% por año durante 5 años seguidos. Es una de nuestras piezas vitales." 

Como es evidente, la muchacha renunció de inmediato y Juan José siguió allí por un par de años más. Esos jefes o gerentes que no dudan en maltratar a la gente, en utilizarla, en escudarse en los resultados para justificar su mal proceder son los típicos tiranos. 

Obtienen resultados de corto plazo, pero a la larga, las cosas terminan mal, muy mal.

El Manipulador: 
A diferencia del Tirano, el Manipulador basa su manejo en sus habilidades sociales y de comunicador. 

Es muy bueno con las palabras, con la adulación oportuna y bien planeada, así como con las palabras seductoras y maquilladas, para que la gente lo vea como alguien bueno, cercano y positivo. 

El problema del manipulador es que aparece como bueno y preocupado, pero en realidad solo utiliza a la gente para lograr sus fines propios, como obtener aumentos salariales, beneficios extraordinarios o, simplemente, trabajar menos y que la responsabilidad caiga en otros. 

Otra característica del Manipulador es que no mete goles, aunque con su gran capacidad verbal se las arregla para que los altos ejecutivos no lo noten. 

Al igual que el Tirano, el Manipulador logra cosas en el corto plazo, ya que a la larga, las personas se dan cuenta que las están usando y le dan la espalda, así como los altos directivos que terminan aburriéndose de las excusas y notan la falta de resultados.

El Rey de la Fiesta o El Popular: 
Este es el más peligroso de los cuatro, ya que tiene las virtudes del Tirano y las del Manipulador juntas. Es decir, es capaz de cumplir con las dos primeras dimensiones: Obtiene Resultados y tiene llegada con la gente, logrando un ambiente de comunicación y aprendizaje. 

Entonces, si el tipo es tan bueno, ¿por qué es tan peligroso?, te preguntarás. Pues es sencillo. Es un incompetente moral; su tercera dimensión - la ética - tiene un nivel de desarrollo por debajo de lo razonable. 

Yo he conocido a varios tipos como estos y después de un tiempo, cuando te das cuenta de lo que son, te provoca escalofríos, de lo tenebrosos que son. 

Uno de ellos era el Gerente Financiero de una empresa importante del sector industrial. Cuando yo lo conocí me pareció una de las personas más simpáticas y graciosas que hubiera conocido. Yo era bastante joven aún y no tenía mucha experiencia. Yo consideraba a este señor a quien llamaremos Sergio, alguien muy inteligente, exitoso y fuerte. 

El tipo tenía llegada al más alto nivel y cuando hablaba, no solo se hacía escuchar, sino que parecía realmente sólido en sus conceptos. 

Haciendo la historia corta, dos años después de conocerlo me enteré que, en movidas debajo de la mesa con el directorio de la empresa, había logrado serruchar el piso al Gerente General, quien fue echado de muy mala manera, para ser nombrado él, pese a no cumplir con el perfil. 

No contento con ello, logró una serie de acuerdos super ventajosos para que después, cuando la empresa fuera adquirida por inversionistas, él recibiera jugosas indemnizaciones (él, solo él, el resto de la empresa no recibió ni un centavo) y un sinfín de etcéteras, que incluyen malversación de fondos y corrupción.

Adicionalmente, el tipo estuvo involucrado en varias denuncias por acoso sexual y laboral (todas quedaban desestimadas por el directorio) y otro sinfín de etcéteras. Luego de 4 o 5 años de bonanza, la empresa entró en declive abrupto. 

Los malos manejos de Sergio saltaron cuando los nuevos inversionistas tomaron control. Trataron de enderezar la compañía, pero la estafa estaba consumada. Sergio salió millonario de allí y nada pudieron hacer contra él.


Existen 4 tipos más de Líderes: Se trata de aquellos que poseen la Tercera Dimensión desarrollada, aunque presentan diferentes desarrollos en las otras dos. La caraterística común es que ninguno logra resultados de Largo Plazo ni sostenibilidad para el negocio.

Con aquellos casos en los que se presentan ciertos grados de incompetencia en 1) y 2), pero la tercera dimensión está desarrollada, existen riesgos también, pero son mucho menores que los cuatro descritos anteriormente.

En una futura publicación hablaré de estos cuatro tipos de líderes adicionales, pero por ahora, mi llamado es a evitar ser como el Suertudo, el Tirano, el Manipulador o el Popular. Los cuatro son terribles, pero su principal problema es la incompetencia moral. 

No importa que seas un joven asistente, un analista, un mando medio o un gerente consumado, las facetas técnicas de tu trabajo las irás desarrollando con la experiencia. 
En lo que debes trabajar desde el principio y depende solo de ti, es en desarrollar tu competencia moral. La clave es ser alguien correcto (aunque a veces es difícil) y estar al servicio del resto. Eso hará que ganes en reputación y en autoridad. 

Lo anterior aplica no solo para el trabajo, aplica para todo en la vida.


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Un abrazo


viernes, 5 de diciembre de 2014

Liderazgo: ¿Se nace o se hace?

La discusión sobre el origen genético o medio ambiental de los líderes es muy frecuente y común en los círculos empresariales y en los círculos de amigos.

Sin embargo, también es una discusión frecuente al interior de nuestras propias cabezas.

Jefe o Líder

En todas las organizaciones (en la mayoría, al menos) existen estructuras jerárquicas que otorgan más poder a determinadas personas, así como responsabilidades específicas, que implican planear, controlar y dirigir el rumbo que siguen las acciones de esa área u organización.

Es lo que comunmente conocemos como: EL JEFE.
La diferencia entre el Jefe y el Líder
es que lo primero te lo dan. Lo segundo
te lo ganas.

Pero, la pregunta es la siguiente: ¿Es un jefe, un líder?

Hace tiempo conocí a un funcionario extranjero, a quien simplemente llamaremos David, para efectos prácticos. Era un hombre de unos 45 años y tenía a su cargo toda la división de finanzas de una corporación. Le fue difícil adaptarse a la cultura latina, no solo por el idioma, sino por nuestra manera de relacionarnos.

Desde el primer día tuvo muchos roces por su estilo tosco y frontal. Levantaba la voz con frecuencia y perdía el control con rapidez y facilidad.

Me tocó conversar con él varias veces y considero que no era una mala persona. De hecho, era padre de familia y tenía aficiones deportivas interesantes. Le gustaba leer y la música. Era alguien bastante entretenido y "buena gente". Pero a la hora de caer un poco de presión en el trabajo, podía transformarse completamente.

Lee también y recuerda Las Claves para Tener Éxito en el Trabajo

Del mismo modo, al venir de una cultura diferente a la de la mayoría de personas de la empresa, algunas de sus formas chocaban con aquello a lo que el resto estaba acostumbrado. Era desprolijo en su apariencia y, mientras todos iban a trabajar con ropa sport elegante, él podía aparecer con Jeans (mezclillas) y sandalias.

Hasta allí, más allá del choque cultural, no había mucho problema.

Un día, este señor tuvo un altercado con uno de los jefes que le reportaba directamente. Se escucharon gritos destemplados saliendo de su oficina. Luego me enteré, que pelearon porque dicho Jefe, llamado Miguel, había presentado un informe con errores, lo cual había afectado la credibilidad de David ante el Gerente General. Miguel le explicó que se habían tomado las medidas correctivas y que lo había conversado directamente con el Gerente General para ganar tiempo, pero David no le creyó y consideró que lo habían engañado, porque no se respetaron las instancias y las jerarquías.

Adicionalmente, dicho "error" ocasionó que David no consiga sus objetivos del trimestre, perdiendo un porcentaje significativo de su bono.

Al enterarse, llamó a Miguel y le dijo que, como el error era suyo (de Miguel), ahora este último debía pagarle el dinero perdido (lo cual no solo es ilegal, sino absurdo) y que, además, debía pedirle perdón en público, delante de toda el área, por haberle mentido. "Yo soy tu líder y debes respetarme", cuentan que le dijo.

Está de más decir, que Miguel no hizo nada de esto, y que el área de Recursos Humanos intervino inmediatamente para poner las cosas en orden.




¿Qué conclusión sacamos de esta historia?
Este es un caso - aunque un poco extremo - que se ve constantemente. Existen personas que confunden su puesto con el liderazgo.
David era el Jefe de Miguel, pero este último - y la mayoría de gente en esa área - no le veían como un líder. No confiaban en él, no creían en él y no sentían que tuviera la capacidad de liderarlos. Pero, principalmente, no se sentían respetados por él.

Entonces, no todos los jefes son líderes. Pero esta frase hay que complementarla con otra: no todos los líderes son jefes.

¿Qué significa esto?
Sencillo. El liderazgo está en todos lados. No necesariamente en las jerarquías superiores. El reto es saber identificarlo.

Y tú, ¿eres un líder?
Esta es la pregunta difícil. Todos queremos ser considerados líderes. Uno no puede considerarse líder a sí mismo. El rótulo de líder nos lo tenemos que ganar. Son los demás los que van a definir si somos o no buenos líderes.

La dura verdad es que no todos lo somos.

Lee aquí también "Una Reflexión: ¿Fracasé si a los 40 no soy quien esperaba ser?"

Entonces viene la pregunta: ¿Un líder nace o se hace? Los que son buenos líderes y lo saben, en general consideran que así nacieron. "Ser líder está en mi ADN", dicen. Los que no son buenos líderes tienen la esperanza de que lo segundo sea cierto y tengan chances de transformarse en uno. Pero, cuál de los dos tiene razón?

Comencemos con definir qué es un líder:

Dimensiones del Líder

El Liderazgo es un tema extenso y complejo. Se han escrito millones de libros a lo largo de toda la historia sobre este tema.

Esta será la primera de muchas publicaciones al respecto donde iremos profundizando más y más en este apasionante tema.

Para mí todo líder tiene 3 dimensiones:

Dimensión Estratégica: Un líder tiene capacidad de gestión. Es organizado, planifica correctamente, controla el trabajo o las actividades, tiene conocimientos técnicos suficientes (no profundos) sobre las materias que caen bajo su responsabilidad, etc. En buena cuenta la primera dimensión clave de un líder es su capacidad por lograr RESULTADOS. Una persona que no logra resultados, tal vez sea muy buena gente, tenga grandes habilidades sociales, sea entretenido, pero no es un líder.

Lee también Las 3 Fuerzas Nucleares de los que logran resultados

Dimensión Ejecutiva: Un buen líder tiene capacidad de organizar a las personas y mantenerlas motivadas. Es un buen generador de clima laboral. Cuando la gente se siente atraída por su trabajo es, generalmente, consecuencia de las habilidades ejecutivas de un buen líder. Cuando este hace bien su trabajo, en el área se observan buenos niveles de comunicación, se generan ideas abiertamente, se innova, los procesos se hacen más eficientes. Principalmente, la gente valora esta dimensión cuando te dice cosas como: "lo bueno de trabajar con "X" es que uno aprende muchísimo. Desde que estoy aquí he aprendido sin parar sobre mi trabajo." Entonces, la segunda dimensión clave de un líder es su capacidad de generar ATRACTIVIDAD en el centro de trabajo. 

El problema que surge aquí es que, usualmente, la ATRACTIVIDAD y los RESULTADOS están contrapuestos. Es decir, cuando uno presiona mucho por maximizar los resultados, sacrifica la atractividad. Es más rápido que el jefe decida la acción, que buscar consensos y generar ideas de otros - que es lo que harían para ganar en atractividad.

Por otro lado, ante un problema, si el Jefe decide que su equipo aprenda y vaya poco a poco descubriendo la solución, el problema podría agravarse y el resultado perderse por completo. Ganaría en atractividad, pero perdería en Estrategia.

Entonces, cómo hacemos para levantar las dos al mismo tiempo?

Es aquí donde surge la tercera dimensión. La más importante de todas, ya que es la que define al verdadero líder y lo separa del jefe resultadista y del jefe "buena onda". Además logra que la Dimensión Estratégica y la Dimensión Ejecutiva crezcan en simultáneo y se maximicen.

Dimensión Liderazgo: Un líder propiamente tal es el que es capaz de generar Unidad en su grupo. Esto lo hace, principalmente porque se convierte en un ejemplo moral a seguir. Es una persona correcta, que vive implacablemente los principios éticos fundamentales. Respeta la ley, respeta a la gente y tiene una genuina vocación por el bienestar del resto. Las personas que son así, anteponen lo correcto por sobre lo conveniente, por lo que consiguen sostenibilidad en el tiempo y son claves en las estrategias de Largo Plazo de las compañías. Este es el verdadero líder.

Entonces, tengo que ser "super buenito" para ser líder?

No. El verdadero LIDER es el que posee muy desarrolladas las 3 Dimensiones a la vez.

Una persona con la tercera dimensión muy desarrollada, pero que no consigue resultados, no le sirve a las organizaciones. Se dice que es alguien que es competente moral, pero esta competencia es insuficiente, pues también se requiere gente que sea competente técnicamente.

Lee aquí mi post sobre Los 4 Tipos de Líderes Negativos para profundizar más sobre este tema.

Pero no se ha respondido la pregunta: ¿EL LÍDER NACE O SE HACE?

La buena noticia es que el Líder Se Hace.
Es decir, todos tienen la posibilidad de transformarse en verdaderos líderes, de acuerdo a las dimensiones descritas.

Lo más importante es que la Dimensión Liderazgo sea desarrollada. Llevar una vida correcta, de valores, donde se respete al resto y donde se tenga genuino interés por ayudar a los demás (en especial a los subordinados) a desarrollarse y mejorar, puede ser alcanzado por cualquier persona que se lo proponga.

Todos tenemos la posibilidad de ser mejores de lo que somos ahora. Si hoy vivo mi vida de una manera equivocada, pero lo reflexiono y soy capaz de cambiar y mejorar, puedo transformarme en un mejor líder cada día.

Lee también aquí sobre cómo la Proactividad puede ayudarte en el proceso

Ojo: Nada es gratis. Todo cuesta. Y cuesta mucho. Especialmente tiempo y dedicación.

Un líder es alguien que es competente técnico y moral. Para lo primero hay que estudiar y trabajar muy duro. Para lo segundo hay que esforzarse continuamente y desarrollar la inteligencia emocional y los principios de empatía y ética.

Nota: Los puntos de vista anteriores están basados en los escritos de Juan Antonio Pérez López.

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Un abrazo

Esteban


jueves, 4 de diciembre de 2014

Orientación a Resultados: Las 3 Fuerzas

"No solo envejecemos por el paso del tiempo. También por abandonar nuestros ideales. Los años arrugan la piel, pero perder el entusiasmo arruga el alma."

A lo largo de mi vida profesional, en la que por mi trabajo de consultor, he tenido la suerte de pasar por decenas de empresas y conversar con cientos de personas. He escuchado, de manera recurrente, muchos comentarios que me hacían recordar esta frase de Samuel Ullman.

Uno ve todos los días a cientos de jóvenes envejecer en sus almas, ya que se les pasan los años en trabajos que no los llenan o muy lejos de hacer aquello que soñaban en años pasado cuando las ilusiones le ganaban la batalla a la realidad.

Tener Éxito en la Vida tiene que ver con la felicidad, con disfrutar el viaje a lo largo de los años que nos toque estar aquí. Habrá altas y bajas, momentos dichosos y momentos difíciles, pero uno debería llegar a sus últimas horas sintiendo que su vida fue un éxito, pues logró lo que se propuso y porque la vivió con suficiente entusiasmo y alegría.

Como he repetido varias veces, ser exitoso depende de lograr resultados. Cualquier resultado que sea el que nos hayamos propuesto. La definición de ese resultado podrá variar de persona a persona, pero eso no importa. Solo importa que cada quien alcance su propia meta y disfrute el proceso - con todo y sus dificultades.

Pero el mundo real parece estar alojando un espíritu diferente en algunas personas. La buena noticia es que eso tiene solución.

Lee aquí también "Una Reflexión: ¿Fracasé si a los 40 no soy quien esperaba ser?"

El tema central es: no puedes tener éxito sin resultados y no podrás tener resultados si alguna de estas TRES FUERZAS NUCLEARES falla:

Entusiasmo por lo que haces


La Real Academia de la Lengua Española hace varias definiciones de "Entusiasmo". Me quedé con esta: "Entusiasmo (m.) = Adhesión fervorosa que mueve a favorecer a una causa o empeño"
Las 3 Fuerzas de la Orientación a
Resultados actúan en simultáneo.
Si una falla, las tres fallan

¿Por qué elegí esta? Simplemente porque me gustan alguna palabras poderosas que posee. La primera es "fervorosa", que es parecida a "ardiente". Es decir, estamos hablando de una fuerza interna de "sangre caliente", de mucha vida, de pasión por algo.

La segunda palabra es "que mueve". Llama a la acción. Si algo te apasiona o te entusiasma y no te mueve a hacer nada al respecto, pues probablemente no sea cierto que te apasiona. O, en todo caso, deberás ir a entender por qué, si haces algo que te apasiona, podrías haber perdido el entusiasmo.

Y tercero el "favorecer una causa". Es decir, estar a favor de algo; apoyar activamente algo; ser parte de algo.

Si uno tiene estos sentimientos hacia su trabajo o cualquiera sea la actividad que esté desarrollando, la cantidad de energía que le dedicará aumentará tremendamente la probabilidad de obtener un resultado exitoso.
Si a lo anterior le sumamos el hecho de que recientes estudios aseguran que existe una muy alta correlación entre aquello que nos apasiona y aquello para lo que tenemos talento, pues el círculo virtuoso es poderoso. Nos gusta y somos buenos para ello. Se nos hace fácil hacerlo bien. Bingo!

Pero, la realidad nos dice que muchas veces, el entusiasmo se pierde.
La próxima semana publicaré un artículo sobre entusiasmo y motivación.

Ser parte de un Equipo Sano, que te complemente


En repetidas ocasiones he indicado mi opinión de que "ningún hombre es una isla" y la posibilidad de lograr resultados está íntimamente ligada a la calidad de nuestro equipo de trabajo.
Ahora, por calidad, me refiero más a la calidad moral (capacidad de servicio, generosidad, ética) que a la calidad técnica (conocimientos, experiencia) de sus integrantes. Y es que la incompetencia moral de un grupo genera una cultura de trabajo totalmente opuesta a la de una persona Orientada a Resultados. ¿Recuerdas la "Trampa de la Orientación a Resultados" que mencioné en este artículo pasado? Ocurre que, cuando miembros de tu equipo caen en ella, se deterioran las relaciones y se deteriora la motivación de las personas correctas y exitosas, haciendo que dejen de disfrutar el viaje y, por lo tanto, se alejen de sus propias definiciones de éxito.

Próximamente publicaré un artículo sobre cómo Mejorar el Clima Laboral en un entorno de trabajo difícil y adverso y, por lo tanto, mejores tus resultados y tu motivación

Metas cuantificables



Arnold Toynbee decía: "La apatía puede vencerse con entusiasmo y el entusiasmo se levanta con dos cosas: primero, un ideal que haga explotar la imaginación y, segundo, un plan claro y detallado que permita traer a la realidad aquel ideal." Yo solamente le sumaría el concepto de equipo mencionado antes, pero estoy de acuerdo con los dos puntos que él plantea.
Para ser exitoso en la vida, necesitamos una chispa interna que nos genere inquietud por hacer cosas. Una vez que surja ese ideal, esa meta, debemos hacer un plan para alcanzarla.

El problema es que, en general, no definimos metas reales, ni hacemos planes útiles para alcanzarlas.
La mayoría de las personas se quedan en cosas como "me gustaría cambiar de trabajo" y nunca definen ¿cuándo?, ¿qué tipo de trabajo me haría feliz?, ¿cuáles son los pasos que voy a seguir para que ese cambio se haga realidad?.

Tendemos a quedarnos en la queja: "odio mi trabajo", "esto no es para lo que estudié", "no soporto a mi jefe", "siento que puedo dar más en otro lado" y un infinito número de etcéteras. Pero, nuevamente surge la falta de cuantificación: ¿cuándo?, dame la fecha exacta que te has trazado como límite para realizar el cambio de trabajo o para proponer ese proyecto innovador en tu empleo o para hacer lo que sea que consideres urgente. ¿Qué pasos voy a seguir? ¿Qué sueldo me dejaría contento?
Obviamente, lo anterior no aplica solo para temas laborales. En este artículo sobre autoestima titulado ¿Puedo levantar mi Autoestima yo solo? menciono que una de las principales claves del control de tu autoestima es la salud personal (buena alimentación más ejercicio regular). Pues muchas personas le dan miles de vueltas a la necesidad de empezar a hacer ejercicio y comer más sano, pero no definen fechas, objetivos de peso, de distancia a correr o, al menos, de lo que quieren ver en el espejo para sentirse felices.

Quisiera cerrar este post, diciendo que si una meta no tiene un objetivo de tiempo, cantidad o cualquier magnitud medible, pues será sencillamente inalcanzable y por lo tanto, será imposible que logremos resultados.

Cambiemos nuestra mentalidad y nuestra manera de hablar. 

En lugar de volver a decir "voy a hacer todo lo posible por lograr tal cosa", empecemos a decir "voy a lograr tal cosa específica". Tratar es tratar y es muy diferente a "lograr".

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Un abrazo

Esteban