lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Fracasé si a los 40 no soy lo que soñaba ser?

Hace algunas semanas, durante la conversación con un buen amigo, a quien además aprecio por su inteligencia y calidad humana, surgió esta pregunta: "¿Es cierto que uno debería haber alcanzado la cima de su carrera a los 40 años?"

Pese a dar una respuesta en ese momento, la pregunta me dejó pensando...

Analicemos el tema un poco más

¿En qué momento nos trazamos una meta de ese tipo?

Usualmente, las personas terminamos el colegio entre los 17 y los 18 años, dependiendo del sistema educativo y el país en el que estemos. Luego, vienen los estudios superiores y - nuevamente, dependiendo del país - entre los 22 y los 25 años estamos obteniendo un título universitario y comenzando nuestras carreras profesionales, las cuales incluirán estudios de postgrado alrededor de los 30 - 32 años y posiciones gerenciales algunos años tras eso, es decir, entre los 36 y los 38 años.

¿Verdad?

No, no es verdad.

Lo único cierto de la afirmación anterior es que los sueños y las aspiraciones profesionales las empezamos a trazar en algún lugar entre los quince y los veinte años. Es una época en la que nos imaginamos todo tipo de cosas, desde ser un reconocido artista o deportista hasta ser un exitoso empresario o científico.




Ciertamente, la mayoría de las personas, independientemente de lo que sueñen, se ven veinte años después como alguien de éxito y de provecho.

¡Eso es fantástico! Entonces, qué pasa con la afirmación anterior.

Sentir que no progresamos en nuestras carreras profesionales
es algo frecuente, pero usualmente analizado desde la
perspectiva incorrecta
Pues se trata de la forma de pensar de un grupo específico de la población. La cronología narrada, hace referencia únicamente a personas que aspiraron a ser gerentes o empresarios y que tuvieron la suerte de seguir estudios universitarios o técnicos. Estas personas, en el mundo de habla hispana, representan un porcentaje relativamente pequeño de la población (según un Estudio de SITEAL en 2005, en una muestra de países Latinoamericanos, a penas entre el 11% y el 40% de las personas entre 18 y 29 años habían terminado la secundaria, de los cuales, entre el 40% y el 70% - dependiendo del país - seguían estudios superiores; sin contar el alto porcentaje de abandono en general).
Es así que, juzgar el éxito a los 40 años por la posición jerárquica que ocupan las personas a los 40 años en las empresas, empieza a ser una mala idea.

¿Qué es lo que realmente importa?

Lo importante, en mi opinión es que, a los 20 años nos trazamos metas de largo plazo, pero 20 años después muchas cosas y circunstancias podrían haber cambiado nuestras realidades, por lo que metas de este tipo tienen sentido solo en la medida de que las manejemos como meras referencias y las vayamos adaptando continuamente.

Entonces, ¿no importa dónde esté parado a los 40 años?

Pues sí, sí importa. Pero depende únicamente de dónde estés parado en relación a las metas que tú mismo te trazaste a lo largo de tu vida. Si tu meta era ser Gerente General y sigues siendo Analista, pues tienes un problema. El problema no es que no seas Gerente General, ¡no! El problema es que tienes una meta que, en este momento, es irreal y no la has cambiado o adaptado a tu realidad de manera oportuna.
Todas las metas tienen que ser realistas. La motivación laboral de ser Gerente General será legítima por el resto de tu vida, pero si tienes 39 años, eres Analista y tu meta es ser Gerente General a los 40, claramente, es algo irreal, que no va a pasar. Si no abres los ojos y actúas con inteligencia, le harás un daño a tu ánimo y a tu autoestima.

Uno debe trazarse metas todo el tiempo, en los 3 niveles: Familiar, Personal y Profesional.

Esas metas deben ser de plazo inmediato, medio y largo, pero han de ser realistas y motivadoras. Lo que uno busca en la vida es ser feliz. Ese es el propósito máximo.

¿Cómo debo ver las cosas entonces?

En mi opinión, independientemente de si tienes 20, 25, 30, 40 o los años que sean, debes analizar tu vida siguiendo estos 6 pasos:

  1. Optimismo: Debes verte a ti mismo, de manera positiva. Siempre debes tener una actitud positiva si quieres lograr tus metas.
  2. Entusiasmo: La Energía que le pongas a todos tus planes y proyectos de vida será clave para alcanzarlos y/o para levantar la cabeza y saber reengancharte cuando las cosas no salgan como esperabas
  3. Tener Metas: Tus aspiraciones son claves. Es bueno trazarse una meta para dentro de veinte años, pero debes tener claro que, tan importante como esa meta son las de corto y mediano plazo, así también como aquello que quieres lograr en los próximos seis meses. 
  4. Planificar: Una vez que traces tus metas, deberás preparar un plan específico para lograrlas, de lo contrario, serán solo buenas intenciones y, créeme, en cinco años - que se pasan volando - no habrás avanzado mucho. La motivación laboral debe verse reflejada en un plan específico que te guiará día a día.
  5. Ejecutar: Nada se logró en la vida sin trabajar duro. Debes aprender cómo ser un líder que, primero que nada, se lidera a sí mismo.
  6. Saber voltear la página: A veces las cosas no salen como uno las planeaba, ya sea porque cambia el entorno, porque cambia uno o porque simplemente, la idea fue mala. Hay que saber lamerse las heridas a tiempo, limpiarse el polvo de los brazos, tomar aire, mirar hacia adelante y seguir por una nueva ruta. ¡No queda más remedio!

Julio César – el gran militar, estratega y dictador romano, se recriminaba a sí mismo, poco antes de su exitosa campaña hasta el Rin en territorio germánico: "Tengo más de 50 años y ¿qué he logrado?. ¡Nada! Alejandro Magno, a los 33 había conquistado el mundo y yo, a duras penas he derrotado a un grupo de bárbaros" - decía en referencia a sus victorias contra los galos.

Es interesante ver esto en retrospectiva, pues Julio César se menospreciaba severamente (aunque su ego era gigantesco), pero la historia terminó ubicándolo en el mismo sitial que a Alejandro Magno y más de 2000 años después de su muerte, lo seguimos recordando como uno de los 3 más grandes conquistadores y estrategas de la historia. Estoy seguro que esa meta, no se la trazó ni en el más optimista de sus sueños.

En conclusión, las metas son algo personal y debes ir cumpliendo las tuyas propias para tener éxito en la vida. No es relevante lo que haga el resto. No es relevante cuándo el resto lo logre. Lo único verdaderamente importante es aquello que deseas tú y cuándo lo deseas.

Para lograrlo, debes trabajar duramente. Si estás lejos de alcanzar tu meta y el plazo se está venciendo, pues debes girar el timón.

Una reflexión final

Si trabajas en una empresa, donde tus metas no se van a poder cumplir, pues debes evaluar seriamente, el dar un paso al costado. Muchas personas se quejan de que “la empresa no les da una línea de carrera o desarrollo profesional”. Pues bien, no es deber de la empresa hacerlo, así que en lugar de dejar tu futuro en manos de otros, toma el control y, si valoras tu vida, tu tiempo y tu trabajo, evalúa un cambio de empresa o de profesión.



La vida es una sola y se pasa rápido. Cuanto antes actúes, mejor.

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lunes, 8 de diciembre de 2014

Tipos de Líderes P.1

¿Cómo te catalogaría la gente que te conoce si tuvieran que describirte en tu faceta de líder? ¿Serás un buen líder? O simplemente, ¿te verán como a un líder?

Dentro de las filosóficas conversaciones sobre gestión y empresas surge siempre la inevitable necesidad de ser y/o transformarse en un gran líder. Es políticamente incorrecto pensar en uno mismo como una persona sin liderazgo.

Sin embargo, el error no radica en cuestionar la necesidad de ser o no un líder. Yo estoy de acuerdo con que todos nosotros tenemos que desarrollar las habilidades de un líder.
Un verdadero Líder tiene las 3
Dimensiones bien desarrolladas:
- Estratégica - Ejecutiva - Líder

El verdadero error radica en lo que se entiende por ser un Líder. Es allí donde surgen las discusiones. Lamentablemente, la mayoría de personas, que no entienden mucho de liderazgo, obtienen la definición de "Líder" desde el reflejo de sus espejos. Este simple acto de egoísmo y narcisismo va en contra de la definición misma de lo que es ser un verdadero líder. Definición que está abierta para todos nosotros.

En el artículo "Liderazgo, ¿se nace o se hace?" (Léelo aquí) se exploran estas definiciones en profundidad, pero también se detallan las 3 Dimensiones de un Líder.

1) Dimensión Estratégica: La capacidad para obtener resultados
2) Dimensión Ejecutiva: La capacidad de generar eficiencia y aprendizaje
3) Dimensión de Líder: La capacidad de generar Unidad alrededor de principios éticos y de servicio

Para ser considerado un verdadero líder, uno debe desarrollar las tres dimensiones a un grado razonable, pero especialmente la tercera.

La buena noticia es que, con más o menos talento, todas las personas pueden ser perfectamente competentes en todas estas dimensiones. La Dimensión de Líder se debe trabajar profunda y diariamente desde la perspectiva de la ética - ser personas correctas que predican con el ejemplo - y del servicio - un líder está al servicio de su equipo y de las demás personas.

Sin embargo, algunas personas no logran desarrollarlas correctamente, generando varios tipos de líderes.

Lo más importante es ser capaces de reconocer qué tipo de líderes somos, de manera tal que reflexionemos profundamente sobre aquello en lo que tenemos que cambiar, para así, redireccionar nuestras vidas hacia el éxito real.

Los Líderes Negativos

Mis escritos sobre liderazgo están basados en mi experiencia personal y en la lectura de numerosos autores. Los puntos de vista de Pablo Ferreiro y Manuel Alcázar en su libro "Gobierno de Personas en la Organización" y que, a su vez, están basados en los escritos de Juan Antonio Pérez López del IESE, son los que más profundamente han influido sobre mi pensar. Recomiendo altamente su lectura.


El Suertudo: 
Es común en las empresas familiares y en algunas empresas multinacionales que recién comienzan operaciones, encontrarse con este tipo de líderes. Lo usual es que estén allí y la gran mayoría de personas se pregunta "¡cómo hizo este individuo para obtener esa posición!". 

Lo típico es que haya llegado allí por ser hijo del dueño, cuñado del Gerente General o tener algún tipo de deuda a favor con un director de la empresa. 

Se trata de personas mediocres e incompetentes, que hacen todo mal y no tienen ni la capacidad ni las ganas para hacerlo bien. Al tener las 3 dimensiones poco desarrolladas, su ética también está en nivel de incompetencia, por lo que no dudan en maltratar a la gente, en aprovecharse de los demás y en caer en corrupción. 

Lo mejor con ellos es sacarlos de la organización o ubicarlos donde no tengan ningún tipo de influencia.

El Tirano: 
Es habitual encontrarlo en las áreas comerciales, aunque pueden estar en cualquier lado. 

Yo conocí un tipo como estos en la Gerencia Comercial de una empresa del rubro financiero. Su nombre era Juan José. 

Una vez, conversando con una de sus Ejecutivas de Ventas, me contó una historia en la cual este señor - cuya frase típica era "somos vendedores y vivimos de las ventas; cómo se consigan, da lo mismo, lo que importa es el cheque" - amenazó con despedir a una chica si es que no coqueteaba con un potencial cliente importante y le hacía el juego de la seducción. 

Ese cliente era conocido por este tipo de cosas y Juan José no dudó un segundo en "aprovechar" esa debilidad para cerrar un negocio. Cuando la chica denunció a Juan José, no fue respaldada por la empresa. 

Dicen que la respuesta del Gerente General fue: "Juan José ha generado crecimiento en ventas de 15% por año durante 5 años seguidos. Es una de nuestras piezas vitales." 

Como es evidente, la muchacha renunció de inmediato y Juan José siguió allí por un par de años más. Esos jefes o gerentes que no dudan en maltratar a la gente, en utilizarla, en escudarse en los resultados para justificar su mal proceder son los típicos tiranos. 

Obtienen resultados de corto plazo, pero a la larga, las cosas terminan mal, muy mal.

El Manipulador: 
A diferencia del Tirano, el Manipulador basa su manejo en sus habilidades sociales y de comunicador. 

Es muy bueno con las palabras, con la adulación oportuna y bien planeada, así como con las palabras seductoras y maquilladas, para que la gente lo vea como alguien bueno, cercano y positivo. 

El problema del manipulador es que aparece como bueno y preocupado, pero en realidad solo utiliza a la gente para lograr sus fines propios, como obtener aumentos salariales, beneficios extraordinarios o, simplemente, trabajar menos y que la responsabilidad caiga en otros. 

Otra característica del Manipulador es que no mete goles, aunque con su gran capacidad verbal se las arregla para que los altos ejecutivos no lo noten. 

Al igual que el Tirano, el Manipulador logra cosas en el corto plazo, ya que a la larga, las personas se dan cuenta que las están usando y le dan la espalda, así como los altos directivos que terminan aburriéndose de las excusas y notan la falta de resultados.

El Rey de la Fiesta o El Popular: 
Este es el más peligroso de los cuatro, ya que tiene las virtudes del Tirano y las del Manipulador juntas. Es decir, es capaz de cumplir con las dos primeras dimensiones: Obtiene Resultados y tiene llegada con la gente, logrando un ambiente de comunicación y aprendizaje. 

Entonces, si el tipo es tan bueno, ¿por qué es tan peligroso?, te preguntarás. Pues es sencillo. Es un incompetente moral; su tercera dimensión - la ética - tiene un nivel de desarrollo por debajo de lo razonable. 

Yo he conocido a varios tipos como estos y después de un tiempo, cuando te das cuenta de lo que son, te provoca escalofríos, de lo tenebrosos que son. 

Uno de ellos era el Gerente Financiero de una empresa importante del sector industrial. Cuando yo lo conocí me pareció una de las personas más simpáticas y graciosas que hubiera conocido. Yo era bastante joven aún y no tenía mucha experiencia. Yo consideraba a este señor a quien llamaremos Sergio, alguien muy inteligente, exitoso y fuerte. 

El tipo tenía llegada al más alto nivel y cuando hablaba, no solo se hacía escuchar, sino que parecía realmente sólido en sus conceptos. 

Haciendo la historia corta, dos años después de conocerlo me enteré que, en movidas debajo de la mesa con el directorio de la empresa, había logrado serruchar el piso al Gerente General, quien fue echado de muy mala manera, para ser nombrado él, pese a no cumplir con el perfil. 

No contento con ello, logró una serie de acuerdos super ventajosos para que después, cuando la empresa fuera adquirida por inversionistas, él recibiera jugosas indemnizaciones (él, solo él, el resto de la empresa no recibió ni un centavo) y un sinfín de etcéteras, que incluyen malversación de fondos y corrupción.

Adicionalmente, el tipo estuvo involucrado en varias denuncias por acoso sexual y laboral (todas quedaban desestimadas por el directorio) y otro sinfín de etcéteras. Luego de 4 o 5 años de bonanza, la empresa entró en declive abrupto. 

Los malos manejos de Sergio saltaron cuando los nuevos inversionistas tomaron control. Trataron de enderezar la compañía, pero la estafa estaba consumada. Sergio salió millonario de allí y nada pudieron hacer contra él.


Existen 4 tipos más de Líderes: Se trata de aquellos que poseen la Tercera Dimensión desarrollada, aunque presentan diferentes desarrollos en las otras dos. La caraterística común es que ninguno logra resultados de Largo Plazo ni sostenibilidad para el negocio.

Con aquellos casos en los que se presentan ciertos grados de incompetencia en 1) y 2), pero la tercera dimensión está desarrollada, existen riesgos también, pero son mucho menores que los cuatro descritos anteriormente.

En una futura publicación hablaré de estos cuatro tipos de líderes adicionales, pero por ahora, mi llamado es a evitar ser como el Suertudo, el Tirano, el Manipulador o el Popular. Los cuatro son terribles, pero su principal problema es la incompetencia moral

No importa que seas un joven asistente, un analista, un mando medio o un gerente consumado, las facetas técnicas de tu trabajo las irás desarrollando con la experiencia. 
En lo que debes trabajar desde el principio y depende solo de ti, es en desarrollar tu competencia moral. La clave es ser alguien correcto (aunque a veces es difícil) y estar al servicio del resto. Eso hará que ganes en reputación y en autoridad. 

Lo anterior aplica no solo para el trabajo, aplica para todo en la vida.


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Un abrazo


viernes, 5 de diciembre de 2014

Liderazgo: ¿Se nace o se hace?

La discusión sobre el origen genético o medio ambiental de los líderes es muy frecuente y común en los círculos empresariales y en los círculos de amigos.

Sin embargo, también es una discusión frecuente al interior de nuestras propias cabezas.

Jefe o Líder

En todas las organizaciones (en la mayoría, al menos) existen estructuras jerárquicas que otorgan más poder a determinadas personas, así como responsabilidades específicas, que implican planear, controlar y dirigir el rumbo que siguen las acciones de esa área u organización.

Es lo que comunmente conocemos como: EL JEFE.
La diferencia entre el Jefe y el Líder
es que lo primero te lo dan. Lo segundo
te lo ganas.

Pero, la pregunta es la siguiente: ¿Es un jefe, un líder?

Hace tiempo conocí a un funcionario extranjero, a quien simplemente llamaremos David, para efectos prácticos. Era un hombre de unos 45 años y tenía a su cargo toda la división de finanzas de una corporación. Le fue difícil adaptarse a la cultura latina, no solo por el idioma, sino por nuestra manera de relacionarnos.

Desde el primer día tuvo muchos roces por su estilo tosco y frontal. Levantaba la voz con frecuencia y perdía el control con rapidez y facilidad.

Me tocó conversar con él varias veces y considero que no era una mala persona. De hecho, era padre de familia y tenía aficiones deportivas interesantes. Le gustaba leer y la música. Era alguien bastante entretenido y "buena gente". Pero a la hora de caer un poco de presión en el trabajo, podía transformarse completamente.

Lee también y recuerda Las Claves para Tener Éxito en el Trabajo

Del mismo modo, al venir de una cultura diferente a la de la mayoría de personas de la empresa, algunas de sus formas chocaban con aquello a lo que el resto estaba acostumbrado. Era desprolijo en su apariencia y, mientras todos iban a trabajar con ropa sport elegante, él podía aparecer con Jeans (mezclillas) y sandalias.

Hasta allí, más allá del choque cultural, no había mucho problema.

Un día, este señor tuvo un altercado con uno de los jefes que le reportaba directamente. Se escucharon gritos destemplados saliendo de su oficina. Luego me enteré, que pelearon porque dicho Jefe, llamado Miguel, había presentado un informe con errores, lo cual había afectado la credibilidad de David ante el Gerente General. Miguel le explicó que se habían tomado las medidas correctivas y que lo había conversado directamente con el Gerente General para ganar tiempo, pero David no le creyó y consideró que lo habían engañado, porque no se respetaron las instancias y las jerarquías.

Adicionalmente, dicho "error" ocasionó que David no consiga sus objetivos del trimestre, perdiendo un porcentaje significativo de su bono.

Al enterarse, llamó a Miguel y le dijo que, como el error era suyo (de Miguel), ahora este último debía pagarle el dinero perdido (lo cual no solo es ilegal, sino absurdo) y que, además, debía pedirle perdón en público, delante de toda el área, por haberle mentido. "Yo soy tu líder y debes respetarme", cuentan que le dijo.

Está de más decir, que Miguel no hizo nada de esto, y que el área de Recursos Humanos intervino inmediatamente para poner las cosas en orden.




¿Qué conclusión sacamos de esta historia?
Este es un caso - aunque un poco extremo - que se ve constantemente. Existen personas que confunden su puesto con el liderazgo.
David era el Jefe de Miguel, pero este último - y la mayoría de gente en esa área - no le veían como un líder. No confiaban en él, no creían en él y no sentían que tuviera la capacidad de liderarlos. Pero, principalmente, no se sentían respetados por él.

Entonces, no todos los jefes son líderes. Pero esta frase hay que complementarla con otra: no todos los líderes son jefes.

¿Qué significa esto?
Sencillo. El liderazgo está en todos lados. No necesariamente en las jerarquías superiores. El reto es saber identificarlo.

Y tú, ¿eres un líder?
Esta es la pregunta difícil. Todos queremos ser considerados líderes. Uno no puede considerarse líder a sí mismo. El rótulo de líder nos lo tenemos que ganar. Son los demás los que van a definir si somos o no buenos líderes.

La dura verdad es que no todos lo somos.

Lee aquí también "Una Reflexión: ¿Fracasé si a los 40 no soy quien esperaba ser?"

Entonces viene la pregunta: ¿Un líder nace o se hace? Los que son buenos líderes y lo saben, en general consideran que así nacieron. "Ser líder está en mi ADN", dicen. Los que no son buenos líderes tienen la esperanza de que lo segundo sea cierto y tengan chances de transformarse en uno. Pero, cuál de los dos tiene razón?

Comencemos con definir qué es un líder:

Dimensiones del Líder

El Liderazgo es un tema extenso y complejo. Se han escrito millones de libros a lo largo de toda la historia sobre este tema.

Esta será la primera de muchas publicaciones al respecto donde iremos profundizando más y más en este apasionante tema.

Para mí todo líder tiene 3 dimensiones:

Dimensión Estratégica: Un líder tiene capacidad de gestión. Es organizado, planifica correctamente, controla el trabajo o las actividades, tiene conocimientos técnicos suficientes (no profundos) sobre las materias que caen bajo su responsabilidad, etc. En buena cuenta la primera dimensión clave de un líder es su capacidad por lograr RESULTADOS. Una persona que no logra resultados, tal vez sea muy buena gente, tenga grandes habilidades sociales, sea entretenido, pero no es un líder.

Lee también Las 3 Fuerzas Nucleares de los que logran resultados

Dimensión Ejecutiva: Un buen líder tiene capacidad de organizar a las personas y mantenerlas motivadas. Es un buen generador de clima laboral. Cuando la gente se siente atraída por su trabajo es, generalmente, consecuencia de las habilidades ejecutivas de un buen líder. Cuando este hace bien su trabajo, en el área se observan buenos niveles de comunicación, se generan ideas abiertamente, se innova, los procesos se hacen más eficientes. Principalmente, la gente valora esta dimensión cuando te dice cosas como: "lo bueno de trabajar con "X" es que uno aprende muchísimo. Desde que estoy aquí he aprendido sin parar sobre mi trabajo." Entonces, la segunda dimensión clave de un líder es su capacidad de generar ATRACTIVIDAD en el centro de trabajo. 

El problema que surge aquí es que, usualmente, la ATRACTIVIDAD y los RESULTADOS están contrapuestos. Es decir, cuando uno presiona mucho por maximizar los resultados, sacrifica la atractividad. Es más rápido que el jefe decida la acción, que buscar consensos y generar ideas de otros - que es lo que harían para ganar en atractividad.

Por otro lado, ante un problema, si el Jefe decide que su equipo aprenda y vaya poco a poco descubriendo la solución, el problema podría agravarse y el resultado perderse por completo. Ganaría en atractividad, pero perdería en Estrategia.

Entonces, cómo hacemos para levantar las dos al mismo tiempo?

Es aquí donde surge la tercera dimensión. La más importante de todas, ya que es la que define al verdadero líder y lo separa del jefe resultadista y del jefe "buena onda". Además logra que la Dimensión Estratégica y la Dimensión Ejecutiva crezcan en simultáneo y se maximicen.

Dimensión Liderazgo: Un líder propiamente tal es el que es capaz de generar Unidad en su grupo. Esto lo hace, principalmente porque se convierte en un ejemplo moral a seguir. Es una persona correcta, que vive implacablemente los principios éticos fundamentales. Respeta la ley, respeta a la gente y tiene una genuina vocación por el bienestar del resto. Las personas que son así, anteponen lo correcto por sobre lo conveniente, por lo que consiguen sostenibilidad en el tiempo y son claves en las estrategias de Largo Plazo de las compañías. Este es el verdadero líder.

Entonces, tengo que ser "super buenito" para ser líder?

No. El verdadero LIDER es el que posee muy desarrolladas las 3 Dimensiones a la vez.

Una persona con la tercera dimensión muy desarrollada, pero que no consigue resultados, no le sirve a las organizaciones. Se dice que es alguien que es competente moral, pero esta competencia es insuficiente, pues también se requiere gente que sea competente técnicamente.

Lee aquí mi post sobre Los 4 Tipos de Líderes Negativos para profundizar más sobre este tema.

Pero no se ha respondido la pregunta: ¿EL LÍDER NACE O SE HACE?

La buena noticia es que el Líder Se Hace.
Es decir, todos tienen la posibilidad de transformarse en verdaderos líderes, de acuerdo a las dimensiones descritas.

Lo más importante es que la Dimensión Liderazgo sea desarrollada. Llevar una vida correcta, de valores, donde se respete al resto y donde se tenga genuino interés por ayudar a los demás (en especial a los subordinados) a desarrollarse y mejorar, puede ser alcanzado por cualquier persona que se lo proponga.

Todos tenemos la posibilidad de ser mejores de lo que somos ahora. Si hoy vivo mi vida de una manera equivocada, pero lo reflexiono y soy capaz de cambiar y mejorar, puedo transformarme en un mejor líder cada día.

Lee también aquí sobre cómo la Proactividad puede ayudarte en el proceso

Ojo: Nada es gratis. Todo cuesta. Y cuesta mucho. Especialmente tiempo y dedicación.

Un líder es alguien que es competente técnico y moral. Para lo primero hay que estudiar y trabajar muy duro. Para lo segundo hay que esforzarse continuamente y desarrollar la inteligencia emocional y los principios de empatía y ética.

Nota: Los puntos de vista anteriores están basados en los escritos de Juan Antonio Pérez López.

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Un abrazo

Esteban