lunes, 22 de diciembre de 2014

Navidad, Un Mercedes, Greenpeace y 5 Claves para ganar autoridad


El título del artículo es sugerente, ya que combina 3 elementos y 5 claves que aparentemente no tienen nada que ver entre sí, sin embargo, como irás viendo a lo largo del texto, están estrechamente vinculados.

Ellos me llevaron a escribir este artículo.

Navidad
Bueno, no hace falta explicar nada en relación a esta fiesta cristiana, celebrada en la mayor parte del mundo, en especial, en las naciones que poseen dicha fe, concretamente en Hispanoamérica.

La celebración se realiza, según Wikipedia  desde hace más de 1650 años en el mundo cristiano. Si bien su finalidad religiosa ha dado paso a un boom comercial en todo el mundo y el foco de dicha celebración cambió, algunos principios básicos siempre han estado allí.

En general, se le reconoce por ser un momento de celebración familiar, donde se busca ahondar en los valores vinculados a la generosidad, la sana convivencia, la familia, la tolerancia y el respeto por los demás.

Creo que eso es algo sano.

Nota personal: Este blog declara su máxima apertura a cualquier pensamiento, fe, ideología, posición política, preferencia deportiva u otro frente de discusión vinculado a la libre elección de las personas. 

Este blog busca fomentar el pensamiento racional y la búsqueda de la superación personal y es neutral en todas esas discusiones.

Hago esta aclaración, ya que no pretendo polemizar sobre la conveniencia o no comercial de estas fiestas, sobre la veracidad de la fecha en relación a lo que celebra, ni mucho menos meterme en asuntos de la fe.

Navidad en la ciudad de Nueva York, EE.UU. Probablemente
una de las más impresionantes del mundo
La única razón por la que incluyo a la Navidad – fecha que me encanta y mi celebración favorita del año – es porque estamos a pocos días de celebrarla y porque el último fin de semana me ocurrió algo particular,  que motivó parte de lo que escribo aquí.

Como venía diciendo, la Navidad recoge y fomenta ciertos valores. Uno de ellos tiene que ver con la sana convivencia, la generosidad y la tolerancia.

Específicamente, para que todo lo anterior exista debe existir Respeto.

Más adelante en este post hablaré sobre las 5 Claves para construir Respeto, pues considero que este valor es un eje central en la sociedad.

El Incidente del Supermercado
Como iba diciendo, el último domingo me ocurrió algo que motivó la escritura de este artículo. Como a las 8 de la noche fui al Supermercado que está cerca de mi casa, para comprar algo de comer, para mí y mi esposa. Mis dos hijos ya dormían.

Normalmente no hay muchas personas en el supermercado un domingo por la noche. Hoy sí. Había bastante gente. Si bien no era para volverse loco, había muchas personas.

Llegué en mi automóvil y fue relativamente difícil encontrar estacionamiento. Luego de un par de vueltas, logré hallar un sitio casi en el final del Estacionamiento. Caminé bastante, llegué al supermercado, compré lo que tenía que comprar. Me olvidé del queso, volví por el queso, fui a la caja, pagué y me fui. No me tomó más de treinta minutos toda la vuelta, con olvidada de queso y todo.

Un Mercedes hizo su aparición
Pues bien, en lo que salgo del supermercado, veo acercarse un automóvil Mercedes Benz, muy bonito – me encantan los Mercedes y espero tener uno algún día – que se dirigía hacia mí. A pocos metros de donde estaba yo parado, estaba la zona de estacionamiento reservada para minusválidos o discapacitados.

Protesta en Portugal, donde un grupo de gente estacionó
sillas de ruedas en los puestos regulares de estacionamiento
en una concurrida zona de la ciudad
Pues bien, el chofer del Mercedes no dudó un segundo y fue directamente a estacionarse en dicho lugar, lo cual está prohibido por ley, a no ser que, efectivamente, tengas algún tipo de discapacidad.

Pensé, dentro de mi mente, que vería bajarse a alguien con algún tipo de lesión. En general, un Mercedes Benz es un vehículo caro y uno espera que quien lo maneja tenga buena educación. Al final, si puede pagar tanto por un vehículo, pues debería invertir en su educación, ¿verdad?

Grande fue mi sorpresa cuando vi sentada en el volante a una elegante señora, regia ella, de unos cuarenta y pico años, con su hija, regia ella también, quienes se estacionaron, sin vacilar un segundo, en la zona prohibida.

Mientras me dirigía lentamente a mi vehículo, observé esperando notar si alguna de las dos tenía alguna complicación que justifique el estacionamiento en la zona reservada, pero no. 

La señora bajó del vehículo vestida con su moderna ropa deportiva, mientras que la hija se unió a la madre sin quitarle nunca la vista a su Smartphone. 

Lamentablemente, ningún encargado del estacionamiento se les acercó para llamarles la atención.

La reflexión que me trajo este incidente no está relacionada a la infracción en sí misma. 

Mi reflexión tiene que ver con lo que sentí en ese momento: Gran Indignación. Me acerqué a llamarle la atención a la señora, quien, como suele suceder en estos casos, respondió con alguna grosería, dirigiéndose rápidamente al interior del centro comercial. Mi molestia aumentó más, pero no hubo mucho más que pudiera hacer.

Pensé en tomarle una foto al vehículo, subirla a una de esas muchas páginas de Facebook en las que publican fotos y hacer un mini-escándalo. Sin embargo, empecé a reflexionar, sobre lo inocuo de esas acciones.

Siempre pensamos en cambiar el mundo, pero lo que buscamos es cambiar a los demás. Ese es el problema. Es muy complicado  cambiar a alguien sin su consentimiento y sin su convicción. 

Yo podría haber logrado que esa señora salga de la zona reservada, pero al día siguiente, ella lo volvería a hacer sin dudarlo, pues su convicción es egoísta.

Las páginas de Facebook al respecto, tienen la mejor de las intenciones, la de generar conciencia y hacer reflexionar a la gente, pero eso es complicado.

Entonces, ¿qué?, ¿está todo perdido? Pues no. 

Justamente, mi reflexión vino por este lado. El punto de partida, tanto del valor del respeto, como de cualquier otra virtud o valor, está en uno mismo. 

La mejor manera de contribuir es la de decidir internamente ser una persona que respeta a los demás.

Y aquí surge la segunda pregunta, ¿qué es el respeto?

El incidente de Greenpeace
Hace un par de semanas, surgió una polémica muy fuerte en Perú, donde se celebró una de las Cumbre Climáticas y Ambientales más importantes del Mundo, la COP20. 


Durante la Cumbre, un grupo de Activistas de la Organización Ecologista “Greenpeace” irrumpió en la zona arqueológica protegida de las famosas Líneas de Nazca, para montar un mensaje escrito en la arena, junto a una de las figuras más emblemáticas y, a través de un Dron, fotografiaron el mensaje. 

Foto de la polémica: Greenpeace sacó esta foto en la
zona arqueológica reservada de Nazca, Perú
Hasta allí, todo bien. El problema radica que, según las autoridades peruanas, ese ingreso se produjo sin permiso, sin utilizar los medios adecuados que protejan el patrimonio arqueológico y sin prestar el cuidado debido. 

El resultado fue el daño de la zona protegida y de una de las líneas.

Quiero insistir que este blog no pretende juzgar a Greenpeace como organización, ya que no es mi finalidad. Aquí no se habla de ecología, ni de negocios, ni de preferencia políticas, ni de nada de eso. 

Mi opinión sobre el caso y sobre Greenpeace como organización es irrelevante para efectos de esta publicación.

El punto central tiene que ver con el alcance de la palabra Respeto: ¿Cuál es el significado de Respeto? Ya que se trata de una organización que presenta una lucha válida por el respeto al patrimonio natural, la vida y la ecología, resulta paradójico que no hayan prestado la misma rigurosidad para el cuidado del patrimonio arqueológico de una nación que es especialmente orgullosa de su pasado y su legado histórico.

Greenpeace y nuestro día a día
Anoto el caso de Greenpeace, insisto, no con la finalidad de analizarlo o juzgarlo, sino que lo hago para extrapolar esa paradoja a nuestro día a día y conocer mejor el concepto de Respeto.

Conozco personas que se declaran respetuosas de los ancianos o las mujeres, por ejemplo, pero no respetan a personas de otras razas o condiciones sociales.

El problema es que uno no puede respetar a alguien dada una característica específica (como el género, la procedencia, la raza o lo que sea), sino que uno debe respetar a las personas por su sola condición de personas. Hacer clasificaciones del tipo que sea, implica una discriminación en sí misma, con lo que pierde peso la autoproclamación de “Respetuoso”.

Ocurre lo mismo con el caso de Greenpeace. No puedes tener credibilidad como defensor de los derechos de alguien, si vulneras los derechos de otros, en otras disciplinas o frentes.

Esto me lleva a la siguiente conclusión respecto de la pregunta: ¿Qué significa Respeto?: 

Solo puede existir respeto, si es que respetas la condición humana de cualquier persona. Es el único respeto que es válido.

¿Se puede perder el respeto por alguien?
Es una pregunta compleja, pero válida. El respeto por la condición humana debe permanecer allí, pero uno sí puede perder la confianza, la credibilidad o los sentimientos por una persona. 

Cuando las infracciones de otra persona son abominables, debemos confiar en el imperio de la ley, ya que es esta la que nos permite ser civilizados.

Nuestra indignación puede – y con justicia – ser extrema a veces, pero nada justifica que tomemos la ley bajo nuestras propias manos, aunque aguantarnos sea muy difícil en ciertas ocasiones.

Lamentablemente, los sistemas judiciales son imperfectos y en algunos lugares son tremendamente deficientes, pero eso es parte de otro problema. El respeto es el respeto y las normas deberían permitir regular a quienes las trasgreden.

¿Qué tiene que ver todo esto con el Éxito Personal y el enfoque de Crónicas de Éxito?

¡Buena pregunta!

Tiene mucho que ver.

Veamos:
En este blog buscamos promover que las personas ganen en autoestima, tomen las riendas de su vida y, a través de descubrir sus pasiones y talentos, logren sus metas, sean más felices y se consideren exitosos, a través del desarrollo de valores morales.

Sin el respeto de los demás, desde una perspectiva profesional, ética y personal, es muy difícil alcanzar nuestras metas y por lo tanto el éxito y la felicidad.

"Ningún hombre es una isla"

Por lo tanto, si queremos gozar del respeto de los demás, debemos partir por respetar nosotros al resto, incondicionalmente, por su simple y llana condición de seres humanos. ¡Esa es la única clave!

Los valores humanos son la clave de la ética y de la prosperidad de las personas.

Parece algo sencillo y obvio, pero en realidad es algo muy poderoso.

Difícilmente, una persona que falta el respeto continuamente al resto, logre ser reconocida de manera sostenible en el tiempo. Sin duda, los hay. En las empresas, en política y en otras disciplinas, pero son las excepciones. 

Los verdaderos líderes son reconocidos no solo por su capacidad intelectual y la consecución de resultados, sino por su calidad moral, su acercamiento al resto y la coherencia de sus actos.


Cómo construir respeto y obtenerlo de los demás.

Como mencioné al inicio de este blog, uno no puede obligar a una persona a respetar a otro si no lo desea. Cuando un mal jefe demanda de sus subordinados que lo respeten, estos podrán hacerlo por miedo, pero no por convicción y esa es la gran diferencia entre el Poder y la Autoridad. La última te la ganas y es independiente de tu posición jerárquica o social. La primera te la da el puesto y dura, mientras dures en el puesto. Luego, pierdes ambas.

En mi opinión, existen 5 Dimensiones fundamentales para construir relaciones basadas en el respeto con otras personas y, como dije, estas serán una piedra angular en la construcción de nuestro camino al éxito a la felicidad.

Respetos hacen respetos (1)

Esta frase tan sencilla la escuché por primera vez cuando era un niño y jugaba fútbol con mis amigos en un terreno vacío cerca de mi casa. En algún momento, se caldearon los ánimos entre dos de los chicos de diferentes equipos por una jugada fuerte y uno le habló mal al otro. Este último reaccionó golpeando al primero. 

Luego de una breve discusión, el que recibió el golpe preguntó: “¿Por qué me golpeas?”, a lo que el otro respondió: “Respetos hacen respetos”, como dando a entender que “si quieres que yo te respete a ti, comienza por respetarme tú a mí y no me insultes”. 

La frase quedó grabada en mi mente para siempre.

Hoy me queda claro que, si quiero que una persona me respete, debo empezar por respetarla yo.


Horizontalidad (2)

Este es un concepto muy poderoso. Se basa en la premisa anterior de que “Respetos hacen Respetos” y consiste en que, para poder respetar a alguien, debes verlo de manera horizontal, directamente a los ojos.

Horizontalidad: todos somos iguales, todos somos personas.
Esa sola condición nos hace tener la obligación de
respetar al prójimo
Nunca desde arriba, nunca desde abajo. Siempre de manera horizontal.

Cuando alguien ve a otro desde arriba, lo está menospreciando, se siente superior (o siente al otro inferior, que es peor). 

Antiguamente se decía “mirar a otro por encima del hombro”.

De forma análoga, aunque no tan obvia, cuando uno mira a alguien hacia arriba, se está menospreciando a sí mismo, ya que considera que es menos o que está por debajo de la otra persona. 

Esto es un problema, ya que si yo me menosprecio, podría estar dispuesto a comprometer mis valores por otra persona (a quien considero superior) o podría comenzar a dañar seriamente mi autoestima.

Por lo tanto, horizontalidad. 

La horizontalidad nos permite mirar a los otros a los ojos. Luego, hacemos un esfuerzo por conocerlos más. ese esfuerzo te lleva a que encuentres temas e intereses en común. ¡Listo! El acercamiento se ha dado.

Conocí al Gerente de una empresa minera, que acababa de ser padre. Él conversaba siempre con uno de los jóvenes de la limpieza. ¿El tema? Ser padres. Resulta que la hija del muchacho de la limpieza nació pocos días antes que el hijo de dicho Gerente. Como existía respecto mutuo, conversaban siempre sobre las dificultades de ser padre, los retos y las ansiedades. Es un claro ejemplo de horizontalidad. En el trabajo habían marcadas diferencias jerárquicas, pero a las 3am con un bebé de 3 meses llorando, su vida era muy, pero muy parecida.

Todos somos iguales, sin importar credos, razas, inclinaciones políticas, habilidades, coeficientes intelectuales, posición socioeconómica, ni nada. Todos somos iguales.

Respétate a ti mismo (3)

Está vinculada a la dimensión anterior. Decíamos que es tan malo menospreciar a alguien, es decir, mirarlo desde arriba, como mirar a alguien desde abajo, considerándonos inferiores. 

Mirar con agrado la cara que ves cada día en el espejo es
fundamental como proceso de autoestima. El respeto por uno
mismo es una de las primeras cosas que debe ocurrir antes de
trabajar en nuestra relación con los demás
Uno tiene que tener muy claro quién es; sus fortalezas y sus virtudes, así como los defectos y debilidades, pero debe darse valor. 

La autoestima es muy importante a la hora de relacionarnos con los demás. 

Una autoestima fuerte, pero controlada (sin pasar al lado de la soberbia) es muy atractiva y es fundamental para empezar a respetar a los demás. 

La autoestima sana se transforma rápidamente en generosidad, combustible de alto octanaje para las relaciones con las personas y para construir autoridad y credibilidad.


Todos podemos mejorar (4)

Es importante tener siempre en mente que somos seres humanos. La perfección de nuestra especie radica en que es imperfecta. 

No pretendo entrar en filosofía, pero es la realidad. Somos seres imperfectos y cometemos errores. Incluso las personas de la más alta virtud han cometido errores y se han tropezado en sus caminos de virtud.

El tema central es que nuestra capacidad racional y nuestra ética nos pueden llevar a aprender de nuestros errores y a mejorar estructuralmente. 

Es decir, la gran mayoría de nosotros ha perdido los estribos con alguien alguna vez o ha tenido un altercado con una persona en alguna oportunidad. Muchas veces, la culpa puede haber sido nuestra.

Pues bien, no es el fin del mundo tampoco. Lo importante es saber recapacitar y analizar lo ocurrido para aprender la lección del caso y trabajar en uno mismo para que no se repita en el futuro. 

Nadie es perfecto y la búsqueda de ser mejores personas no termina nunca.

Entonces, no nos desanimemos si es que hemos fallado en esto. Lo importante es que, si están leyendo este texto y hace sentido para ti, ya diste un paso gigantesco de cara a mejorar como persona.

No te enfoques en cambiar lo que no está en tus manos (5)

Aquellas personas de naturaleza sanguínea, es decir, que tienen reacciones un poco más emotivas y apasionadas ante ciertos estímulos (positivos o negativos) saben que controlar la indignación que puede causar un caso como el de la señora en Mercedes o cualquier otro atropello a la sana convivencia, es algo muy difícil de lograr.

Muchas veces esa rabia se queda dando vueltas en la cabeza, sin parar, generando más y más malestar.

La mala noticia que les tengo es que es poco lo que puedan hacer al respecto. Ni yo, ni ustedes, ni nadie, puede cambiar a la demás gente sin su voluntad expresa. 

Además, va a ser muy difícil. Lo más inteligente es dedicar todas nuestras energías a cambiar aquello que sí está en nuestras manos: nosotros mismos.

Concéntrate en mejorar tú mismo. Enfócate en desarrollar aquellas virtudes que sabes que no tienes. No pierdas el tiempo con los demás.

Evidentemente, aquellas personas con autoridad sobre otros o que ocupan puestos de liderazgo importante, podrán tener mayores posibilidades de influir sobre los demás. Pero aun así, la mejor manera de contribuir con el resto, es ser un buen ejemplo.


Transformarte en un buen ejemplo implica que debes dedicar mucha energía en mejorar tú mismo, a cada minuto, con mucha coherencia.

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